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El tenis en silla de ruedas colombiano a profundidad: Edgar Pinzón desgrana las pasiones y retos de una modalidad que crece a gran velocidad

Fecha: 1/02/2021, 12:00:00 a.m.


Edgar Pinzón y María Angélica Bernal en los Juegos Paranacionales de 2019.

Por: Fabián Valeth Orozco.

Los Juegos Paralímpicos de Barcelona 1992, el lugar donde el tenis en silla de ruedas hizo parte por primera vez del programa oficial de unas justas, fue la excusa ideal para que esta modalidad tuviera sus primeros pasos en Colombia. Lo que empezó como un grupo de amigos que se reunieron a jugar, casi treinta años después es un verdadero caso de éxito que tiene a una colombiana dentro del top 10 del ranking internacional y recurrente participante de los Grand Slam.

Sin embargo, así como hoy se celebra la presencia de nuestro país en los mejores y grandes torneos de esta modalidad, hubo muchos momentos de dificultad –y que aún siguen presentándose-, pero la motivación de continuar ha terminado siendo más poderosa que un posible deseo de desistir.

Edgar Pinzón ha vivido de cerca este camino y hoy es protagonista de primera mano de los éxitos que tiene Colombia. Este año viajó a Australia como entrenador de María Angélica Bernal (No. 8 del mundo) y ha tenido que vivir de cerca los padecimientos que el primer Grand Slam del año ha sufrido para poder llevarse a cabo; pero también tiene un papel fundamental en el proceso de crecimiento de la modalidad: hace parte de la naciente Comisión de Tenis en Silla de Ruedas de la Federación Colombiana de Tenis, creada para darle mayor visibilidad al deporte y que tiene como otros integrantes a Johana Martínez (top 30 en 2011), Sigifredo Hidalgo (uno de los mejores entrenadores del país en este rubro), Carlos Hernández (organizador del tradicional torneo de Barranquilla cada inicio de año) y Armando González (director de capacitación de la Federación).  

Además, es conferencista de talleres y cursos para quienes buscan ser los próximos bastiones de la enseñanza del tenis adaptado, y continúa con su pasión de convertir a Colombia en una potencia mundial de la mano de la mejor tenista que ha dado el país.

Del punto cero, a las grandes ligas. 

1. El tenis en silla de ruedas en Colombia no tiene una extensa historia como sí la posee el convencional, pero para nadie es un secreto que ha crecido muchísimo en el último tiempo. ¿Desde el momento en que decidió meterse en este mundo, pensó que tendríamos una actualidad como la de ahora, con una jugadora top 10 y recurrente en Grand Slam?

La verdad no. En Colombia, el tenis adaptado comenzó como un grupo de amigos que se reunieron a jugar. Esta fue una idea directa de Luis Cubides, él fue el que trajo la idea de jugar y pasarla medianamente bien. Después cuando se empezó a avanzar, a conocernos y cuando nos dimos cuenta de que el tenis adaptado tenía una gira, unos requerimientos y había unas disposiciones, nos empezó a llamar la atención y pensamos que podríamos hacer algo bueno.

Desafortunadamente, nuestro país es un país muy violento y tiene muchas personas discapacitadas a causa de la guerra, como policías o soldados, por lo que se vio como una oportunidad para trabajar, pero desde el área física y motivacional; sin embargo, con el tiempo nos dimos cuenta que podíamos avanzar para poder tener tenistas de alto rendimiento. 

En esa época no hubiésemos pensado en algo como lo de este momento, pero lo que sí ocurrió y fue determinante para nosotros, fue haber ido a Tarbes, en Francia, con María Angélica [Bernal]. Ella ya había ido a un Junior Camp y conocido muchas cosas, pero cuando nosotros vamos y nos damos cuenta de la potencialidad que tenemos de equipo, de entrenadores y de jugadores, somos conscientes que podemos hacerlo bien. Ahí se fijaron unos objetivos y soñamos con ir paso a paso. Luego vimos a Johana Martínez que empieza a participar internacionalmente, que Fabio Padilla puede viajar a torneos, y pensamos que podíamos estar entre los mejores puestos.   

2. Usted que ha estado cerca de estos procesos, seguramente puede validar lo complicado que se vuelve el camino para un tenista que quiere ser profesional. ¿Qué necesita un jugador adaptado para superar los obstáculos que se pueden presentar?

Desde hace unos cuatro o seis años, desde que empezamos a vivir todo el tema del Ciclo Olímpico, nos empezamos a dar cuenta que los obstáculos de un tenista convencional y de un adaptado son iguales. Tenemos las mismas dificultades, pero lo peor que puede pasar con un tenista adaptado es que no se le da la misma valoración.

A mí me van a disculpar, yo quiero mucho a Fabiola [Zuluaga], quiero mucho a Catalina [Castaño], las conozco, sé de sus carreras; pero en este momento la mejor tenista colombiana que ha existido es María Angélica Bernal y no le estamos dando la visibilidad que debería tener. Es bicampeona juvenil, tiene una medalla parapanamericana, cuatro participaciones en Paralímpicos, es número ocho del mundo y nosotros no estamos viendo eso. Eso hace que para nosotros, del área de adaptado, se nos complique un poco más, porque nos toca pelear un poco más el puesto.

3. ¿En esta modalidad el trabajo del entrenador puede llegar a ser más integral? Es decir, no solo estar atento al tema técnico, táctico, de preparación de una temporada, de un torneo o de un partido en específico; sino ir a temas incluso mentales o de motivación.

Incluso más. Yo soy mecánico de María Angélica; a mí toca hacer las veces del mecánico de la silla de ruedas. En este momento soy el psicólogo de ella, estamos tratándonos todos los días, hablamos por las tardes, y así nos toca con todo.

Nosotros sabemos que en Colombia es un poco difícil tener el acompañamiento. Ya lo hay porque el Ministerio nos está acompañando, el Comité [Olímpico Colombiano], también, Bogotá tiene un grupo interdisciplinario demasiado bueno; la Federación ya va tomando esta modalidad y nos está colaborando, pero siempre hace falta un poco más de esa compañía, por ejemplo, en la parte psicológica o de preparación física y específica. Y hablo de específica porque es una preparación que tiene que ir directamente a la discapacidad del deportista, tenemos que estudiar su condición, qué podemos trabajarle y qué no.

Pero la mayoría de entrenadores de tenis en silla de ruedas en Colombia somos desde técnicos hasta mecánicos y cuando nos toca, somos hasta quien los carga. Lo que pienso es que en vez de que nos toque hacer todo eso, debería crecer el grupo de trabajo, traer profesionales que nos ayuden con las diferentes áreas. Por suerte, María Angélica tiene esa diferencia ante los demás: ella pudo reunir un equipo que le colabora y que está totalmente preparado y dedicado a ella.

4. ¿Cómo se hace para que la pasión no se pierda en algún momento?

Algo que apasiona mucho a los muchachos y a los entrenadores es ponerse la camiseta de Colombia, eso a uno lo llena. Yo he durado mucho tiempo sin paga, pero lo que a mí me incentiva a seguir trabajando es que me llamen a unos Suramericanos, a unos Panamericanos; que voy a poder representar a mi país y ponerme la camiseta. Eso les pasa a todos. Ellos cada vez que salen, lo hacen para guerrearla porque quieren mostrar que están dando un resultado y que, al final, quien va a recibir el premio es Colombia.

Colombia ganó el tercer puesto en juvenil en la Copa Mundo hace unos años, fuimos terceros entre 10 equipos en Países Bajos y no se dio tanta visibilidad, pero ellos llegaron con un orgullo y un gusto que todo el tiempo estuvieron felices. Y nos tocó colaborarnos entre todos para poder ir. Así que cuando la competencia es representar al país, eso ayuda mucho.

***

Una pasión casi que por casualidad.

5. Iniciaste casi que por obligación en el tenis adaptado, ¿en ese primer momento qué pensaste? ¿Era una locura?

A mí no me da pena decir que al principio no me gustaba este trabajo. Cuando es algo nuevo que te saca de tu zona de confort, siempre va a generar molestia porque yo soy entrenador de tenistas convencionales, fui entrenador de la Liga de Bogotá por más de 10 años, fui deportista y me costó muchísimo ser un entrenador medianamente aceptable, para que luego me pusieran a hacer eso. No era que no lo veía viable, sino que decía “esto es algo que no va a calar o va a ser muy difícil”. Todo eso me hacía a mí estar renuente ante la situación.

Pero así también llegó un día donde me cambió el chip. A mí el chip me lo cambió Fabio Padilla, a quien le agradezco cada vez que puedo, porque me dijo “si usted es bueno en uno, es bueno en los dos”; así que ensayamos, probamos, miramos y fue cuando me di cuenta que yo podía. Al mismo tiempo empecé a conocer gente, a estudiar y eso me llevó a estar mucho mejor, a verle un futuro más claro y ser consciente de mi trabajo. 

6. Era comenzar casi que desde cero porque no contaba con todas las herramientas para adentrarse en esta modalidad. ¿Cómo fue el proceso para ir aprendiendo a entender el tenis en silla de ruedas?

A todas las personas de esa época les agradezco porque todos me enseñaron. La primera enseñanza grande y máxima que me dejó, que me la dio Orlando Rico, fue “siéntese en la silla. Usted no va a aprender a hacer nada si no está en la silla porque te hace ver el mundo diferente”. Así que me conseguí mi silla de ruedas, porque yo entreno y juego en silla mucho tiempo, y eso hizo que viera las cosas de otra forma y empezara a adaptar las cosas que yo sabía de convencional.

Fabio Padilla también me ayudó a abrir la mente y a no ver esto tan difícil, sino que había una posibilidad y que si yo podía adaptar las cosas, las podía hacer mucho mejor. Y otra cosa buena que tuvo Fabio fue que me exigió: se necesita más trabajo de esto, más trabajo de lo otro; eso me incentivó a querer buscar.

7. Y me imagino que llegaron a presentarse algunas dificultades…

Sí, tuve bastantes tropiezos. De hecho, yo empecé a acompañar a María Angélica y no había pago, yo lo empecé a hacer por amor. José es el otro entrenador y él tuvo que estar al lado cuando podía porque estaba en la universidad, entonces mucho tiempo no pudo estar al tanto de su proceso. Yo trabajaba en la Liga [de Bogotá] y el hecho de salir de ahí fue porque no me daban carga económica porque yo viajaba con los de silla de ruedas, así que no tenía una compensación.

En el IDRD llegó un tiempo donde no había contratación y duré casi tres años trabajando gratis con María Angélica, con Sebastián, Con Luigy, con todos ellos; y a mí quien se me acerca nunca le voy a decir que no… entonces esas cosas me hacían pensar. Y otra problemática que no solo tienen los tenistas de tenis en silla de ruedas en Bogotá, sino en todo el país, son los escenarios deportivos porque son difíciles conseguirlos. Esas cosas llevaban a decirme que estaba en el lugar equivocado, pero los resultados eran los que nos motivaban a seguir. 

8. ¿Cuándo llegó el momento donde dice “esta es mi verdadera pasión”?

Hay varias cosas que me marcaron, pero creo que el clic fue hace unos diez años. Fue cuando pude ir al primer Junior Camp por una invitación. Allí me encuentro con uno de los mejores entrenadores del mundo de tenis en silla de ruedas, Jason Harnett, quien es entrenador del equipo americano, tiene cinco medallas olímpicas, al mejor quad del mundo, y en ese campamento había un chico que tenía una discapacidad demasiado alta y yo me inventé una forma para que pudiera estar cómodo en la silla y le pudiera pegar a la pelota. A lo que Jason me dijo “a mí en estos años no se me ocurrió algo así. Si tú no estás aquí para esto, no estás para nada”. Y esas palabras me marcaron y me dejaron claro que esto es lo que me gusta y es mi pasión.

9. También hace parte de la comisión de tenis en silla de ruedas que ha implementado la Federación para esta modalidad, ¿cree que es un paso importante para darle un mayor reconocimiento en el país?

Obviamente. Con esta comisión en la Federación vamos a tener mucha más visibilidad y vamos a llegar a muchos más territorios que es lo que siempre buscamos. Desde que empezamos, siempre ha habido de cinco a ocho regiones del tenis en silla de ruedas, pero debemos abrirnos más porque sabemos que hay lugares donde debemos llegar. También sabemos que hay ligas muy buenas que hacen programas excelentes, con lo que hay potencial. Así que abrir este espacio es bueno para entrar a nuevas regiones, para que sigan haciendo un buen trabajo con el tenis adaptado y eso nos podría llevar a cosas muy buenas.

10. Su trabajo como entrenador lo ha llevado a obtener múltiples certificaciones nacionales e internacionales, así como que lo elijan entrenador de equipos nacionales y poder estar en Suramericanos o Panamericanos… ¿Qué le dice haber logrado estas cosas luego de un largo camino?

Yo creo que las que se ponen más felices con estas cosas son mi esposa y mi mamá, porque ellas dicen que después de tanto trabajo se está viendo algo. A ellas les agradezco en el alma porque siempre han estado ahí apoyándome. Tener esos resultados lo que nos hace es coger más fuerza para seguir adelante, es un impulso para darnos cuenta que estamos en un buen lugar, que tenemos un excelente equipo de trabajo con profesionales que puede llevar el deporte a grandes términos. Cuando yo me siento a ver un partido de una final de Parapanamericanos con María Angélica, eso me dice que estoy haciendo bien mi trabajo y que los deportistas están haciendo lo mejor.

11. ¿Y siente que aún queda un sueño por perseguir?

Sí, la verdad sí. María Angélica y el equipo colombiano llevan cinco años eventos olímpicos y yo no he ido a ninguno, siempre me he quedado por fuera por algún motivo. El año pasado estaba presupuestado ir, pero bueno, por obvias razones todo se cayó. Ese es uno de mis sueños frustrados.

***

El trabajo con María Angélica Bernal.

12. ¿Cómo empieza su relación con María Angélica? ¿Cuáles fueron esas cosas que lo marcaron la primera vez que la vio jugar?

A María Angélica la conocimos caminando, ella utiliza una prótesis desde la cadera y en ese tiempo llegaba a la Liga de Bogotá en el Campín con el papá a jugar. Yo empiezo a trabajar con los de discapacidad y me encuentro con que va a venir uno de los mejores entrenadores del mundo, Aad Zwaan, quien era el entrenador de la mejor deportista en silla de ruedas que ha existido, Esther Vergeer. Él ve a María Angélica y le dice que se siente porque ella va a estar entre las mejores del mundo, que él le asegura que si se sienta y hace un buen trabajo, puede estar entre las mejores. Y con Marta,  que es la tía y era la entrenadora de María Angélica de ese momento y también era mi coordinadora, empezamos a meterla para que entrenara de esa manera. Sin embargo, ella empezó el mismo proceso que nosotros hacemos con los niños: tenis 10, bola verde, bola naranja. Ella empezó yendo un día a la semana, pero a los seis meses ya iba tres días porque se enamoró.

Algo que a mí me impresionó en ese momento fue que cuando las personas empiezan a utilizar la silla de ruedas, les salen muchas ampollas y duran mucho tiempo. A María Angélica le salía una ampolla y se le quitaba al otro día; en realidad le salían muy pocas. Ella con su delicadeza adaptó la forma de remar (mover la silla de ruedas) para que no le afectara tanto, y con eso uno se da cuenta del potencial que puede tener un deportista cuando adapta su situación al juego.

Ella cambió de contexto cuando, al cabo de unos ocho meses, yo me fui para la Liga en el Salitre y ella empezó a entrenar conmigo allí. Y un día, en un aguacero, le pregunté cuál era su objetivo: y ella me dijo “yo quiero estudiar y ser la número uno del mundo”, y desde entonces tenemos ese objetivo. Y ella en este momento sigue con ese objetivo.

13. Aunque ella es muy joven (25 años), juega en eventos profesionales desde hace 13 años… ¿es posible que ella sea de esos talentos innatos para este deporte?

Yo creo que sí, aunque no sé cómo explicarlo. Una cosa son las personas que tienen la discapacidad adquirida, sea que tuvieron un accidente y por eso dejaron de caminar de un momento a otro; pero María Angélica nunca ha tenido la otra pierna, o sea, ella ha sido siempre discapacitada para todo el mundo, pero ella se siente una persona común. Ella no sabe lo que es tener otra pierna. Eso ha hecho que se sienta así ante los demás, que nunca se sienta discapacitada y eso es lo mejor de ella.

El otro punto es que su papá siempre fue deportista: jugó fútbol, jugó tenis, nadó, era patinador; el papá la involucró en el mundo del deporte desde muy pequeña, entonces ella ve el deporte como algo natural. Yo pienso que ella es un talento, pero también ha tenido una disciplina por parte de su papá, un seguimiento por parte de sus entrenadores y en este momento tiene una gran compañía como Colsanitas y todos los que están con ella.

14. ¿En algún momento la vio con ganas de no seguir?

Una vez la vi aburrida, la vi cansada en un torneo en Barranquilla. No le fue tan bien, creo que perdió en semis o en final; pero estaba muy pequeña, tenía como unos 14-15 años. Ella pensaba que porque estaba mal, yo iba a estar mal con ella y lo que hice fue ponerla a rodar. Lloró mientras rodábamos, se sintió mal, y después se repuso; pero casi siempre ella tiene mucho impulso. Ni siquiera cuando estuvo con la lesión, que la tuvo tanto tiempo parada, pensó en parar o abandonar; ella siempre piensa en seguir.

15. ¿Cuál es la principal virtud o su verdadero potencial al momento de entrar a una cancha?

Ella ama y adora a Sharapova, ella es su ídolo. Y María Angélica tomó unas actitudes de Sharapova desde el principio, empezando porque ella se cuida demasiado, vive pendiente de su peinado, de cómo está vestida. Desde muy pequeña me ha tocado cargarle maletas con planchas de pelo o con botas que se va a poner, son cosas impresionantes. Pero además de eso, ella ha tomado una actitud que no le importa arriesgar en el juego; ella está segura de lo que ha hecho y si nosotros lo hemos entrenado, a ella no le da miedo ponerlo en la pista al momento de competir. Muchas veces los tenistas dudan, pero a ella no le importa y se arriesga. Si le sale, bien; sino le sale, sigue con la mentalidad de hacerlo hasta que le salga. Esa persistencia al hacer las cosas es muy buena. También tiene una agilidad que es importantísima en silla de ruedas, que le ayuda a acomodarse muy rápido y a quitarle tiempo al otro deportista.

16. ¿Cuál es el techo que le ve a María Angélica?

A ella le queda mucho tiempo, le quedan como 12-15 años de trabajo porque en el tenis en silla de ruedas el tiempo es más amplio de profesionalismo. Si hay un buen acompañamiento económico, del área técnica, sé que le va a rendir. El techo es ser la número 1, ganar Grand Slam y entrar a los Olímpicos. Viendo lo que se ha trabajado, sé que puede ser la mejor del mundo. Hace unos años era un objetivo casi inalcanzable meterse entre las 10 del mundo, y ahora estamos entre los ocho y ha sido sin experiencia, sin trabajo, sin apoyo; pero ahora llevamos este tiempo trabajando de otra manera, así que es más razonable tener ese tope.

***

La situación actual en Australia.

17. Han llegado a Australia para afrontar el segundo Grand Slam de María Angélica, ha pasado casi de todo, les ha tocado hacer cuarentena… ¿Cómo han sido estos días en Melbourne?

Esto es muy loco (risas). Ella no había tenido tanto apoyo para tener al entrenador en el mismo torneo, a no ser que fuera una competencia del ciclo olímpico, y la idea de nosotros era aprovechar estos quince días a pegarle a la pelota y aprovechar las condiciones que son favorables. Veníamos en vuelo chárter que nunca nos habían pagado; y cuando llegamos acá nos dicen que tenemos que pasar 15 días encerrados. Los dos primeros días fueron durísimos para los dos, nos desesperamos en ciertos momentos; pero después ya hemos visto que esto es lo que tiene que pasar. La ley australiana es clara, tienen una reglamentación estricta, así que hay que hacer caso.

La organización del torneo le ha colaborado constantemente. Tiene una elíptica, le han llevado mancuernas, cauchos, tiene bolas en la habitación. Nosotros ya habíamos pasado por la cuarentena en Colombia y ya habíamos establecido unos ejercicios realizados por el preparador físico, así que aquí los hemos adaptado. En las tardes entrenamos entre dos y dos horas y media, hacemos movilidad, fortalecimiento; ella también hace la parte de cardio, de bicicleta. En las tardes también cenamos juntos por videollamada y hablamos sobre qué hizo, cómo se sintió, qué viene. Solo estamos contando los días para poder salir.

 
 
 
 
 
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18. ¿En qué sentido han visto la rigurosidad de la cuarentena?

Acá durante los primeros cuatro días nadie salió, cerraron las habitaciones; estábamos en una cuarentena estricta así la persona no hubiese estado en contacto con un positivo, o no hubiese venido en los vuelos que trajeron infectados. En las calles no se ve mucha gente, pero la gente que ves no tiene tapabocas. Las personas [en general en Australia] que pueden salir son las que no tienen algo relacionado con una gripa o con el virus, son casi que certificadas que no tienen nada. Al frente de mi habitación también tengo un edificio que lo cerraron porque detectaron un caso. El transporte lo cambiaron dos veces porque no daban las condiciones que quería la organización. Con todo esto se ve la rigurosidad del evento y del Estado con todo lo del Covid.

19. Es muy poco lo que podrán percibir de otros jugadores que están en las mismas condiciones de ustedes, pero en los medios se pueden ver muchos casos de inconformidad con la situación. ¿Ustedes sienten un ambiente pesado con todo lo que sucede?

Nosotros tenemos unas reuniones constantes. Se reúnen todas las mujeres del evento en todas las modalidades y también todo el evento se reúne todas las noches, donde se hacen preguntas, se cuestionan cosas; así que nosotros a pesar de estar encerrados sí estamos muy enterados de todo lo que sucede. Nosotros nos sentimos bien, tenemos todo, la alimentación, el espacio no es tan reducido; pero también entiendo a las personas como Azarenka [Victoria] o Stephens [Sloane] que son de nivel mundial, que vienen de un estrato 10 y que la bajen a este estrato 5 es complicado para ellas; pero la organización ha estado muy pendiente de todo.

20. ¿Se siente extraño estar en un país tan lejano y tan interesante y no poder disfrutarlo como ha sucedido en otros torneos cuando no había pandemia?

Yo vivo del tenis y los que vivimos de esto sabemos que siempre es del club a la cancha, de la cancha al club y del club al hotel. Cuando tenemos la oportunidad salimos y conocemos algo; pero a mí lo que más duro me ha dado es que desde mi ventana veo la entrada del Rod Laver, alcanzo a ver las personas, carros que llegan y no podemos entrar y disfrutar estar ahí. Eso es lo que más duro me ha dado duro a mí. De resto, desde el principio ya veníamos advertidos sobre la posibilidad de salir, así que veníamos preparados para eso de que poco podríamos salir.  

21. Si te dieran la oportunidad de elegir un deseo de esta gira en Australia, ¿con cuál te quedarías?

Me quedaría con que María Angélica gane el Grand Slam, tenga el lugar de privilegio en el Abierto de Australia. Ese logro sería mi felicidad más que otra cosa.

Federación Colombiana de Tenis 
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