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Los entrenadores de los mejores jugadores en la historia del tenis colombiano

Todo buen tenista siempre debe tener detrás a un gran entrenador. El instructor es el encargado de moldear al pupilo, de encontrar y moldear sus puntos fuertes y reforzar aquellos que se encuentran rezagados. Algunos van más allá de lo técnico y trabajan aspectos mentales y psicológicos que, sin duda alguna, son a la par de enorme trascendencia y que diferencia a los mejores del mundo de los demás.

Sin embargo, esta profesión tan significativa muchas veces permanece en las sombras sin recibir el crédito necesario –o el que merece- por su aporte al crecimiento y desarrollo de un tenista. Ante ello, resaltamos a los guías que han tenido los mejores jugadores en la historia del tenis colombiano, aquellos que tuvieron una injerencia determinante en el descubrimiento de quienes nos han entregado los mejores logros en esta disciplina.

El profe Vodiske y su influencia en William Álvarez

Desde hace muchos años el entrenador ha sido un sostén e impulso para los tenistas, incluyendo a los colombianos. Por ejemplo, William Álvarez, una de las más destacadas raquetas que ha tenido el país en todos los tiempos, debe su propulsión en buena parte a un profesor checo de apellido Vodiske, quien vio sus cualidades y lo llevó a Inglaterra a jugar con el equipo de tenis Dunlop. El “Pato”, como es conocido en el círculo tenístico, admitió que aquel salto le permitió equilibrar su juego para conseguir resultados más notorios.

William, forjado en la Liga Antioqueña de Tenis, además conserva una importante repercusión luego de terminar su carrera como tenista. El colombiano trabajó de la mano de la Real Federación Española de Tenis y se le considera el gestor del éxito tenístico de ese país en las últimas décadas por la implementación de su método de trabajo, llamado “Los Cubos”, que fue capaz de crear potencias a nivel mundial. De la mano de Álvarez salieron tenistas como los hermanos Emilio, Javier y Arantxa Sánchez Vicario, Sergio Casal o Francisco Clavet.

Aníbal Delgado, uno de los más importantes en la historia

Uno de los entrenadores que más relevancia ha tenido en la historia del tenis colombiano es el bogotano Aníbal Leal Delgado, encargado de la formación de jugadores como Iván Molina, Álvaro Betancur, Orlando Agudelo y Miguel Tobón, todos de la Liga Antioqueña de Tenis. Fallecido en 2008 a la edad de 88 años, “El Profe” contó con una rica hoja de vida que incluyó haber sido tenista profesional desde 1938, campeón en dos ocasiones de torneos nacionales en sencillos y dobles, tercer puesto en los Juegos Centroamericanos de 1948 y segundo en los de 1950 y ganador de la Copa Pielroja y Copa Bogotá entre 1947 y 1951.

Y no solo fue eso, luego se preparó realizando cursos en la Asociación de Tenistas Profesionales de Estados Unidos que lo llevó a ser profesor del América Sport Club de Bogotá, entrenador en el Country Club de Barranquilla y en el Club El Bosque, Club El Rodeo y Club Campestre de Medellín.

Particularmente, en Iván Molina “vio a un jugador serio y responsable, educado y grato, pues la gratitud es la mejor cualidad que él posee”, tal como aparece referenciado en el libro Tenis, un siglo de historia en Colombia de Amparo Marín y Jaime García.

El legado de Heladio Calero y Hernando “Cocomino” García  

Pero no solo fue Aníbal uno de los precursores de la enseñanza del tenis entre los años cincuenta y setenta. Heladio Calero, Antero Matamoros y Hernando “Cocomino” García también fueron de vital trascendencia en la formación de algunos de los históricos tenistas nacionales.

Calero es recordado por haber dirigido los inicios de Álvaro Carlos Jordán, tenista de la Liga Vallecaucana de Tenis que luego viajó a Estados Unidos y tuvo como guía al coach John Bryant, quien lo ayudó a ser el número uno de su universidad.

Heladio tuvo entre sus filas a Isabel Fernández de Soto, hija de José Manuel Fernández, quien aprovechando su condición de socio del Club San Fernando de Cali la llevó hasta donde el entrenador, conocido por tener una excelente disposición a la hora de la enseñanza del tenis.

Y “Cocomino” tuvo la posibilidad de ser mentor de Jairo Velasco, de la Liga de Tenis de Bogotá y uno de los tenistas más importantes que ha tenido Colombia y recordado por haber sido parte del equipo de Copa Davis que en 1974 venció en una histórica serie a Estados Unidos en el Club Los Lagartos de Bogotá.

Tim Palmer, el descubridor de Mauricio Hadad

Otro de los tenistas que grandes alegrías le ha dado a Colombia es el vallecaucano Mauricio Hadad, ganador del único título ATP que posee el país. A los 5 años ya entrenaba en la Liga Vallecaucana de Tenis y allí fue observado por el profesor estadounidense Tim Palmer, quien vio sus capacidades y lo incentivó para que tomara clases personalizadas. El vallecaucano tuvo una formación norteamericana pura, ya que luego de Palmer lo entrenarían otros instructores estadounidenses, pero también pasó por el adiestramiento de su padre, Teófilo Hadad, quien tenía buenos dotes con la raqueta e incluso estimuló a sus otros tres hijos a optar por el deporte.

Los mentores de Fabiola Zuluaga

La mejor tenista femenina que ha tenido Colombia, Fabiola Zuluaga, tuvo sus primeros pasos en el tenis a los siete años bajo la mirada del profesor Édgar Muñoz. “Fue la persona que prácticamente me descubrió como tenista, me formó, me entusiasmó y me motivó para dedicarme el profesionalismo”, expresaba la nortesantandereana en una entrevista en 2004 para el programa “Colombia Aprende” del Ministerio de Educación. Muñoz fue quien la convenció del talento que poseía y para que trabajara con esfuerzo para llegar lejos.

El argentino Jorge Todero, quien hacía parte del cuerpo técnico del Equipo Colsanitas, también fue vital para el crecimiento de Fabiola. A él le atribuyen la capacidad que consiguió la raqueta nacional de racionalizar y emplear de mejor manera el tiempo en sus entrenamientos.

La semifinalista del Abierto de Australia 2004, y del registro de la Liga Nortesantandereana de Tenis, también recibió orientaciones de Uriel Oquendo, director de la Academia Colombiana de Tenis y el primero que la recibió cuando decidió mudarse a Bogotá para proyectarse como profesional en la disciplina. Mientras que Ricardo Sánchez, exintegrante del equipo técnico de Colsanitas, y el chileno Belus Prajoux fueron quienes la direccionaron y la llevaron a sus momentos de gloria.

Los gestores de la camada actual 

De los tenistas más destacados de la última década, Catalina Castaño, de la Liga Risaraldense y actual capitana de los equipos colombianos de Fed Cup y Sub 16, se inició en el Club Comercio de Pereira y fue preparada por el profesor Albeiro Durán, persona que vio en ella una gran perseverancia, sus ganas constantes de trabajar y su capacidad mental.  

Aquí cabe resaltar la labor ejercida por Colsanitas, empresa que en la década de los noventa formó equipo con los tenistas que todavía representan a Colombia a nivel internacional, entre ellos Alejandro Falla, Santiago Giraldo, Juan Sebastián Cabal, Robert Farah y Mariana Duque.

Entrenadores como Ricardo Sánchez, Alejandro Pedraza, Felipe Berón y Omar Cuervo se consideran vitales en la evolución de estos tenistas, éxito que consiguieron trabajando de forma simultánea y sincrónica. Incluso, Patrick Farah (padre de Robert) y los extenistas Miguel Tobón y Mauricio Hadad se dedicaron a reforzar el deporte blanco en el país y a transmitir sus conocimientos por medio de la academia de Colsanitas.

Pero individualmente también tuvieron guías: Giraldo, del registro de la Liga Risaraldense de Tenis, contó con la influencia de su padre, Eduardo Giraldo, de su hermana Carmiña, quien también fue tenista profesional, y del manizalita Ricardo Gómez, su primer entrenador.

Alejandro, de la Liga Vallecaucana de Tenis, tuvo la suerte de que su padre, Jorge Falla, un reconocido jugador que representó a Colombia en la Copa Davis y que luego se convirtió en un instructor destacado, lo ayudara en su crecimiento deportivo. Mientras tanto, a Mariana, del registro de la Liga de Tenis de Bogotá, la instruyó fervientemente el entrenador Fernán Medina, del Club Bogotá de Tenis.

Entretanto, Alejandro González, de la Liga Antioqueña de Tenis y patrocinado en la actualidad por el Grupo Argos, puede dar fe de la importancia que tuvo para él Ceferino Ochoa, quien lo tuvo bajo su mando cuando llegó a los ocho años al Country Club de Ejecutivos en Medellín. “Él tenía una alta capacidad de trabajo, mucha disciplina y golpeaba mejor la pelota que el resto de sus compañeros”, destacaba Ochoa en una entrevista para la Federación Colombiana de Tenis en marzo de 2015. Posteriormente, ‘Alejo’ pasó a manos de Ignacio Arroyave, a quien agradece la disciplina que hoy en día posee. 

Lo que queda claro es que detrás de los mejores tenistas que ha generado Colombia hay una multitud de personas que, aunque silenciosas, entregaron un aporte infinito para lo que son actualmente. Fueron entrenadores y formadores que fabricaron profesionales dentro y fuera de la cancha.

Fabián Valeth Orozco
Periodista
Federación Colombiana de Tenis
www.fedecoltenis.com
Teléfono de contacto: 316-4686645 / 288 0800
Twitter: @fedecoltenis

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